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5.3. Seguimiento

3º Fase del Plan de intervención

Una intervención educativa solo es eficaz si se sostiene en el tiempo y se revisa de forma sistemática. Por eso, la 3.ª fase del plan se centra en el seguimiento: observar qué cambios aparecen, cuáles no, y qué ajustes necesita el plan para seguir siendo útil.

El seguimiento evita dos errores frecuentes:

  • Mantener medidas que no están funcionando (por inercia).
  • Cambiar continuamente de estrategias sin darles tiempo ni registrar evidencias.
    En Disciplina Positiva, el seguimiento no busca “controlar” al alumno, sino cuidar el proceso: bienestar, inclusión y aprendizaje.

¿Qué evaluamos en el seguimiento?
En esta fase se revisan indicadores muy concretos, a través de preguntas guías:

1) Cambios en la conducta: frecuencia, intensidad y duración. El primer objetivo es comprobar si la conducta problemática: Aparece menos veces (disminución de la frecuencia). Es menos intensa o menos grave (mejora en la severidad). Dura menos tiempo cuando aparece (reducción de la duración).

A veces el primer avance no es que desaparezca la conducta, sino que dura menos o se recupera antes.

2) Identificación de desencadenantes
El seguimiento también analiza si hay factores concretos asociados a la conducta: momentos del día, tipo de tarea, cambios en rutina, exceso de estimulación (ruido, gente, luz), fatiga, hambre, dolor, frustración. Esta fase plantea revisar si existe algún factor desencadenante específico asociado a los comportamientos problemáticos.

3) Autorregulación emocional
Una intervención bien ajustada no solo reduce conductas: aumenta habilidades. Por eso, en el seguimiento se observa si ha habido mejoras en:

  • Capacidad para calmarse
  • Pedir ayuda
  • Tolerar la espera
  • Aceptar correcciones
  • Usar estrategias alternativas (pausas, señales, rutinas)

4) Interacción social e inclusión
El plan también debe mejorar la participación del alumno en el grupo. Se valora si hay:

  • Mejor relación con iguales
  • Más participación en dinámicas de aula
  • Menos conflictos sociales
  • Mayor aceptación dentro del grupo
  • El documento plantea observar cambios en la interacción social desde el inicio del plan.


5) Impacto en el aprendizaje y el rendimiento académico
En el seguimiento se revisa si el alumno puede:

  • Permanecer más tiempo disponible para aprender
  • Finalizar más tareas (con apoyos)
  • Reducir evitación o bloqueo
  • Mejorar resultados o progresos
  • También se incluye valorar si se ha producido alguna mejora en el rendimiento académico desde el inicio del plan.

Cuando baja el estrés y aumenta la seguridad, el aprendizaje se desbloquea. Al final del seguimiento, el equipo realiza:

1) Valoración positiva:  ¿Qué medidas han sido efectivas? ¿Qué está funcionando y conviene mantener?

2) Valoración negativa: ¿Qué no ha funcionado o no ha sido suficiente? ¿Por qué?

Toma de decisiones: El plan de intervención de seguimiento plantea tres opciones de decisión:

  • Eliminar medidas que no ayudan
  • Continuar medidas eficaces
  • Aplicar nuevas medidas ajustadas

 El plan es flexible: se ajusta a lo que el alumno necesita, no a lo que “siempre se hace”.

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