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5.1. Evaluación integral

1º Fase del Plan de intervención

La primera fase del Plan de Intervención " Evaluación integral del alumno/a y el entorno" es clave para garantizar una respuesta educativa ajustada, respetuosa y eficaz. Antes de intervenir sobre una conducta, es imprescindible comprender al alumno y el contexto en el que esta se produce.

Pasos de la 1º fase de la intervención

Desde la Disciplina positiva entendemos que no hay conductas aisladas, sino comportamientos influenciados por múltiples factores personales, emocionales, sociales y ambientales. Por ello, esta fase no busca etiquetar ni juzgar, sino observar, analizar y comprender.

La 1.ª Fase se estructura en 4 pasos fundamentales:

Paso 1. Creación del equipo de evaluación de la conducta
La intervención no debe recaer en una sola persona. Este primer paso consiste en crear un equipo de evaluación, formado por los profesionales y personas de referencia que conocen al alumno en distintos contextos. Este equipo puede incluir:

  • Tutor o tutora
  • Especialistas de apoyo
  • Orientación educativa
  • Otros profesionales del centro
  • Familia (cuando sea posible)

El objetivo es compartir miradas, recoger información desde diferentes contextos y garantizar una intervención coherente y coordinada. La conducta no se comprende desde una sola perspectiva.

Paso 2. Identificación, priorización y definición de los problemas de conducta: En este paso se identifican las conductas que generan mayor dificultad en el aula, evitando descripciones vagas o interpretaciones subjetivas. Se realiza:

  • Identificación de las conductas observadas
  • Priorización, atendiendo a criterios como: riesgo para el alumno u otras personas, impacto en la inclusión y el aprendizaje, daños materiales o emocionales y necesidad de intervención inmediata.
  • Selección de conductas prioritarias, sobre las que se centrará la intervención

No se puede intervenir sobre todo a la vez. Priorizar es cuidar.

Paso 3. Definición operativa de la conducta problema y evaluación del alumno y el entorno. Una vez seleccionadas las conductas prioritarias, se realiza una definición operativa, describiendo qué hace exactamente el alumno, de forma observable y concreta.

Además, se lleva a cabo una evaluación integral que incluye: Área personal y bienestar, salud física y emocional,  funcionamiento cognitivo, perfil sensorial, entorno social y cultural, características del aula y de las tareas y  factores físicos y biológicos que puedan influir.
Este paso permite comprender al alumno más allá de la conducta, poniendo el foco en sus fortalezas, necesidades y condiciones de aprendizaje.

Paso 4. Análisis de la función de la conducta y construcción de hipótesis
Toda conducta cumple una función y siempre comunica algo. En este último paso de la fase de evaluación, se analizan:

  • Antecedentes de la conducta (qué ocurre antes)
  • Variables personales, sociales y ambientales
  • Consecuencias habituales de la conducta
  • Posibles funciones de la conducta: obtener atención o algo deseado, evitar una tarea o situación, expresar malestar físico o emocional y necesidad de pertenencia.

A partir de esta información se construyen hipótesis, que guiarán la intervención educativa posterior. Cuando comprendemos la función de la conducta, dejamos de reaccionar y empezamos a educar.

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