Saltar la navegación

5.2. Apoyo e intervención

2º Fase del Plan de intervención

Una vez que hemos comprendido la conducta (Fase 1), llega el momento de actuar con intención. La Fase 2 se centra en diseñar y aplicar un programa de apoyo que reduzca los desencadenantes, aumente la seguridad emocional y enseñe habilidades alternativas.

Esta fase tiene dos pasos:

Paso 1. Propuestas para el programa de intervención
Este paso consiste en seleccionar y acordar medidas concretas en tres niveles:

1) Decisiones en el centro escolar: Son medidas que dependen de la organización del centro y que ayudan a sostener el plan:

  • Metodologías colaborativas y cultura de equipo docente.
  • Formación interna sobre problemas de conducta y disciplina positiva.
  • Reestructuración de horarios y apoyos, incluyendo un segundo docente cuando sea posible.
  • Coordinación con especialistas externos que trabajen con el alumno fuera de la escuela.
  • Acciones de cohesión de grupo.
  • Juegos y actividades para fortalecer la pertenencia.
  • Rutinas de regulación: 5 minutos de meditación al comenzar el día o ejercicios de atención plena tras el recreo.
    Espacio adecuado y seguro para gestionar episodios graves de conducta.
    Ubicar al alumno en un grupo estable, predecible y tranquilo.

En alumnado con síndrome de Down y discapacidad intelectual, la previsibilidad, las rutinas y la coherencia entre adultos son un gran factor protector.

2) Decisiones a nivel de aula: las medidas más visibles del día a día.

a) Programa socioemocional periódico: Se propone trabajar en el aula aspectos como: cooperación, autoestima, vínculos afectivos, respeto, vocabulario emocional, aceptación de los demás, responsabilidad, elogios, resolución de problemas, gratitud y sensibilización sobre la discapacidad.

 Idea clave: muchas conductas mejoran cuando el alumnado aprende cómo relacionarse, pedir ayuda, esperar, tolerar la frustración o reparar.

b) Actitud del docente que mejora la conducta: El documento recoge acciones muy concretas del rol docente, por ejemplo:

  • Recordar que detrás de la conducta hay un alumno que puede estar sufriendo.
  • Actuar desde disciplina positiva: primero conectar y luego corregir.
  • Modular el tono de voz y cuidar el inicio y cierre de la clase.
  • Relación respetuosa con la familia y solicitud de colaboración para resolver conflictos.
  • Mirar fortalezas del alumno, comprender su “meta equivocada” y elogiar conductas adecuadas sin sobreactuar.
  • Actuar sin palabras cuando sea posible y aplicar consecuencias lógicas.

El adulto regula antes de corregir: si yo bajo la intensidad, el alumno puede volver al aprendizaje.

Infografía 2º fase de la intervención

c) Cambios ambientales y estructurales:  Cuando la conducta se dispara, muchas veces el entorno está pidiendo ajustes. Se proponen medidas como:

  • Normas consensuadas y límites razonables con explicación del “por qué”.
  • Tareas estructuradas, cortas y secuenciadas, evitando sobreestimulación visual.
  • Programación con Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA).
  • Espacios para canalizar energía, material manipulativo para reducir estrés y ubicación cerca del docente sin distracciones.
  • Evaluaciones alternativas y adaptación del formato/tiempo en pruebas escritas.
  • Cargos y responsabilidades, metodologías activas, grupos pequeños estables.

3) Herramientas de disciplina positiva (según la “meta equivocada”): El documento propone herramientas en función de la necesidad que hay detrás:

  • Atención excesiva: tiempo especial, señales no verbales, rutinas claras, actividades cortas.
  • Poder mal dirigido: ofrecer opciones limitadas, pedir opinión, salir del conflicto, dejar que “manden las rutinas”.
  • Venganza: validar sentimientos, acercarse a su mundo interior, mensaje-yo, salir del ciclo del castigo.
  • Ineptitud asumida: dividir tareas, facilitar éxito, apoyarse en intereses, ayuda entre iguales.

Además, recoge recursos como rueda de opciones, tiempo fuera positivo, modelado, resolución de problemas, habilidades de comunicación, etc.

Paso 2. Valoración de las medidas adoptadas
Este segundo paso es lo que convierte el plan en un proceso profesional y eficaz: revisar lo que funciona y ajustar lo que no. Se realiza una reunión de valoración (con tutor/a, coordinador/a del caso y asistentes) para analizar:

1) Valoración positiva: ¿Qué medidas han resultado efectivas?. ¿En qué situaciones se nota más la mejora?. ¿Qué apoyos están funcionando mejor?
2) Valoración negativa (sin culpa, con análisis): ¿Qué medidas no han sido suficientes?. ¿Por qué? (frecuencia, coherencia, falta de apoyos, ajustes ambientales pendientes, demanda excesiva…)
3) Toma de decisiones: El documento plantea tres decisiones posibles:

  • Eliminar medidas que no funcionan.
  • Continuar medidas eficaces
  • Aplicar nuevas medidas (más ajustadas a función/entorno)

La Fase 2 nos recuerda que los cambios reales aparecen cuando combinamos:

  • Estructura + vínculo
  • Apoyos + coherencia
  • Comprensión + enseñanza de habilidades

Creado con eXeLearning (Ventana nueva)