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4.2.1. Comprender el cerebro

Un día en el aula...

María es una alumna con síndrome de Down que, ante la menor contrariedad, grita, se tira al suelo, llora, patalea.. Analicemos esta situación de clase. María es responsable de repartir lo libros de sus compañeros y compañeras, pero esta mañana no ha venido su tutora a clase. El profesor que la sustituye  no lo sabe y cuando María se ha levantado para repartir los libros a sus compañeros le ha indicado a María que se sentara, que ya repartiría él los libros.  María intenta explicarle al profesor que ella es la encargada de repartir los libros, pero el profesor no la echa mucho en cuenta y empieza a repartir los libros.

La flexibilidad cognitiva que requería esta simple situación era más exigente de lo que María podía aguantar y ¡ explota!. Tira los libros, insulta al profesor, da una patada a la mesa y sale corriendo al pasillo...

¿Por que ocurren los arrebatos explosivos de conducta? ¿Alguna vez "has perdido los papeles" y más tarde te has arrepentido por la manera en que reaccionaste?. Cuando las personas se enfadan, actúan desde la parte del cerebro responsable de la reacción de lucha, huida o parálisis. La investigación y la neurociencia  demuestra que cuando estamos en estado de lucha, huida o parálisis  el pensamiento racional se va.

Comprende tu cerebro y el de los demás

Las aportaciones de la neurociencia  nos han permitido conocer el funcionamiento cerebral de las emociones. Muchos de los conflictos en el aula a menudo están vinculados a emociones intensas y mal gestionadas. Comprender el funcionamiento cerebral de las emociones puede proporcionar a los docentes y alumnado una base para abordar los conflictos de manera efectiva, promoviendo la empatía, la comunicación asertiva y la resolución de problemas constructiva entre los estudiantes. 

Gracias a los avances de neurociencia, a los estudios de Paul Mclean y los libros de Daniel Siegel, sabemos hoy día que poseemos tres cerebros en uno, lo que se conoce como “cerebro triuno":

  1. El cerebro primitivo o reptil;
  2. El sistema límbico;
  3. Y el cerebro racional o neocórtex.

Ésta, es una manera simplificada de poder representar el cerebro y entender fácilmente cómo funcionamos día a día y qué parte del cerebro puede estar implicado en determinados momentos.

Cerebro en la palma de la mano

Cuando vivimos una emoción muy intensa como, por ejemplo, la rabia, la ira, se activa el sistema límbico y se bloquea la corteza prefrontal, lo que impide pensar o tomar decisiones correctas. Todas las emociones intensas anular la razón de la persona que las está experimentando. Muchos niños después de la explosión, ya en calma, pueden racionalizar lo sucedido y tener sentimientos de culpa y vergüenza, por eso es tan importante que los niños  comprendan que sus reacciones se deben al funcionamiento cerebral.

EL CEREBRO EN LA PALMA DE LA MANOCerebro en la palma de la mano

Si colocamos la mano abierta, la zona inferior sería el tallo cerebral, nuestro cerebro primitivo y se encarga de las funciones más básicas como la respiración, el sueño y los mecanismos que necesitamos para sobrevivir y que parece que realizamos de manera inconsciente.

Si colocamos el pulgar sobre la palma, estamos en la zona límbica, donde está la amígdala y responsable de las emociones, que las recibe directamente, sin ningún tipo de filtro.

Si cerramos la mano, significa que nuestra parte “racional” controla nuestras partes más “animales” o irracionales. Sin embargo, ante algunas situaciones el cerebro inferior puede dispararse o destaparse, de ahí la expresión que se utiliza en Disciplina Positiva (“estar destapado”). ¿Qué ocurre cuando estamos destapados? Que nuestro cerebro racional deja de ejercer su regulación y control y nuestras emociones se disparan. ¿Qué ocurre entonces?  nos dejamos llevar por nuestra ira y comenzamos a actuar de una forma poco coherente a  lo que de verdad pensamos, llega la rabia, los gritos y en definitiva la pérdida de control y además entran en acción nuestras neuronas espejo y hacen que esta situación sea “contagiosa”, por eso nos cuesta mantener la calma en las rabietas y momentos de descontrol de los niños, porque nos “contagiamos”.

Es importante que en estos momentos utilicemos nuestro cerebro racional y no nos dejemos llevar, que no nos olvidemos que ellos son niños y su cerebro racional no funciona como el nuestro, nosotros somos los adultos y los responsables de mantener la calma y contenerlos, no se trata de una lucha de poderes ni nos están retando, se trata simplemente de su cerebro emocional funcionando de manera descontrolada (detrás no hay ningún plan maléfico por querer demostrar que nos “manejan”, a pesar de que es una creencia muy extendida). Si “caemos en la trampa” y nuestro cerebro “se destapa”, nos va a ayudar saber qué es lo que está pasando para que podamos actuar en consecuencia.

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