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3. Entiende a tu alumnado

Ir más allá de la conducta visible

Detrás de cada conducta hay una lógica interna, una forma particular de entender el mundo y de responder a lo que ocurre. En Disciplina Positiva a esto lo llamamos lógica privada: la creencia (muchas veces inconsciente) que lleva al alumno o alumna a comportarse de una determinada manera.

Imagen de la representación de la lógica privada

Es importante recordar que la conducta del alumnado no siempre tiene sentido para el adulto, pero sí tiene sentido para quien la realiza. Cuando no comprendemos esa lógica, corremos el riesgo de interpretar la conducta como desobediencia, desafío o falta de voluntad, cuando en realidad puede estar expresando una necesidad, una dificultad o una habilidad aún no adquirida.

Desde la Disciplina Positiva partimos de una idea fundamental: toda conducta busca, en el fondo, el sentimiento de comunidad.

Este sentimiento se construye a partir de dos necesidades básicas:

  • Sentimiento de pertenencia: sentir que formo parte del grupo, que soy aceptado en mi clase y entre mis compañeros.
  • Sentimiento de importancia o contribución: sentir que cuento, que se me escucha, que puedo aportar algo valioso de una manera útil y positiva

La analogía del iceberg: lo que vemos y lo que no

Un iceberg que representa la conducta

La conducta se parece a un iceberg.

La parte visible (aprox. 20%) es lo que observamos: falta de atención, resistencia, agresividad, pasividad, rechazo a participar…
La parte invisible (aprox. 80%) son las necesidades emocionales, cognitivas y relacionales que sostienen esa conducta: inseguridad, dificultad para comprender, miedo al error, sobrecarga sensorial, necesidad de estructura o de conexión.
Cuando intervenimos solo sobre la parte visible, actuamos sobre la punta del iceberg. Cuando intentamos comprender lo que hay debajo, intervenimos de forma más ajustada, respetuosa y eficaz.

Cuando la búsqueda de pertenencia se expresa de forma equivocada

Muchos niños y niñas que presentan conductas desafiantes sí desean pertenecer y sentirse importantes, pero no saben cómo lograrlo de una manera adecuada. Desde la Disciplina Positiva se describen cuatro formas habituales —llamadas tradicionalmente metas equivocadas— mediante las cuales algunos alumnos intentan cubrir estas necesidades:

Imagen de la 4 metas equivocadas de la disciplina positiva

  • Búsqueda de atención excesiva
  • Poder mal dirigido
  • Venganza
  • Ineptitud asumida (rendirse antes de intentar)

Estas conductas no aparecen por una intención negativa del alumno, sino porque no dispone de estrategias más adaptativas para sentirse visto, valorado o competente.

Una mirada imprescindible en la discapacidad intelectual: la conducta inocente

En el caso del alumnado con síndrome de Down y discapacidad intelectual, es fundamental añadir un matiz clave: no toda conducta tiene una intención relacional o social.

En Disciplina Positiva hablamos también de conducta inocente, aquella que no busca atención, poder o pertenencia, sino que está directamente relacionada con:

  • El perfil cognitivo
  • El lenguaje
  • La rigidez mental
  • Las dificultades de comprensión
  • O el propio fenotipo conductual del alumno.

Por ejemplo, un alumno puede no seguir una instrucción no porque no quiera, sino porque:

  • No la ha comprendido
  • Necesita más tiempo de procesamiento
  • Requiere apoyos visuales
  • O se siente desbordado ante un cambio inesperado.

Interpretar estas conductas como metas equivocadas cuando en realidad son dificultades reales puede generar intervenciones inadecuadas y aumentar el malestar del alumno.

Claves para interpretar conductas en el aula

Estas tarjetas nos ayudan a interpretar la conducta del alumnado desde la Disciplina Positiva: ¿qué necesidad hay detrás? y ¿qué habilidad falta por aprender?

Tarjeta de las metas equivocadas
Tarjeta de la metas equivocadas

Además, en alumnado con discapacidad intelectual (por ejemplo, síndrome de Down) es importante añadir la idea de conducta inocente: algunas conductas no buscan atención, poder o desafío, sino que pueden estar relacionadas con su forma de procesar la información (rigidez mental, necesidad de rutina, sobrecarga…).

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