Ir más allá de la conducta visible
Detrás de cada conducta hay una lógica interna, una forma particular de entender el mundo y de responder a lo que ocurre. En Disciplina Positiva a esto lo llamamos lógica privada: la creencia (muchas veces inconsciente) que lleva al alumno o alumna a comportarse de una determinada manera.

Es importante recordar que la conducta del alumnado no siempre tiene sentido para el adulto, pero sí tiene sentido para quien la realiza. Cuando no comprendemos esa lógica, corremos el riesgo de interpretar la conducta como desobediencia, desafío o falta de voluntad, cuando en realidad puede estar expresando una necesidad, una dificultad o una habilidad aún no adquirida.
Desde la Disciplina Positiva partimos de una idea fundamental: toda conducta busca, en el fondo, el sentimiento de comunidad.
Este sentimiento se construye a partir de dos necesidades básicas:
- Sentimiento de pertenencia: sentir que formo parte del grupo, que soy aceptado en mi clase y entre mis compañeros.
- Sentimiento de importancia o contribución: sentir que cuento, que se me escucha, que puedo aportar algo valioso de una manera útil y positiva



